viernes, 26 de marzo de 2010

Entre Pueblos

Coordinadora de solidaridad entre pueblos

Entre Pueblos, coordinadora de solidaridad entre pueblos, somos un grupo de colectivos y personas residentes en Argentina que, debido a la oleada de terremotos que ha azotado al pueblo de Chile, nos encontramos organizando formas de ayuda para los más golpeados del vecino territorio.

Comprendemos que la caridad no es suficiente. Es más, no aceptamos la caridad burguesa, y creemos que la única ayuda real es la que nos fortalezca, y NO la que nos haga dependientes. Apoyamos a la gente que trabaja y se esfuerza por sobrevivir, a la gente que sabe que los problemas colectivos no pueden solucionarse sino colectivamente. Es por eso que nuestra solidaridad se expresa “de pueblo a pueblo”, es decir, sin intervención estatal ni gubernamental, en pos de nuestros intereses como pueblos libres, y no de quienes, en todos lados, gobiernan para los ricos y poderosos.

Entendemos la ayuda no como mero asistencialismo, sino como un acto de apoyo, un acto político activo y consecuente, porque reconocemos que la catástrofe que asola a nuestras y nuestros hermanos de Chile no es sólo el desastre natural, sino la miseria cotidiana de las y los perjudicados de siempre: pobres, marginados y luchadores sociales.

Como si fuera poco, la respuesta de los gobiernos continuadores del pinochetismo ha sido la misma de siempre: soltar sus perros de caza a la primera violación de la “intocable” Propiedad Privada de los grandes empresarios, justificando su accionar en “saqueos” a supermercados, “saqueos” que, según los grandes medios de comunicación, apuntaban solamente a artículos de lujo, televisores y electrónica. Bastó, por ultimo, que se tocara un par de bancos y ahí la histeria ya fue absoluta. Contra los “humanoides” de Pinochet (o “flaites” para el Chile de hoy) se decretó Estado de Sitio y Toque de Queda, como un triste homenaje a los años de dictadura militar.

Excusa perfecta para la militarización de las zonas mapuche en conflicto del sur y la aplicación de la Ley Marcial a nivel nacional. Vergonzoso es que, en vez de repartir la poca agua, se utilizara con químicos en carros lanza aguas. Ni hablar de la llegada de los militares antes de toda ayuda humanitaria, en algunos sectores. Gas lacrimógeno, bota militar, acoso contra nuestra gente desesperada, muertos por “excesos” y cárcel política para las y los luchadores, fue el resultado de la reacción, la “solidaridad” estatal y la ayuda de los ricos.

Es por este panorama que apelamos a la solidaridad de las organizaciones populares de Chile y Argentina, esas organizaciones y personas que día a día, mano a mano y sin permiso, toman su espacio y se organizan contra la explotación, y van lentamente dejando atrás las practicas individualistas con las que nos acorrala el sistema imperante.

Nos parece fundamental alentar medios de contra-información que difundan la verdad oculta por los medios masivos, potenciar las organizaciones populares de base y avanzar en acciones concretas para ejercer una vida nueva, distinta y mejor.

Es en este sentido que nos organizamos, por la profunda realidad chilena, por la realidad que está más allá de los noticieros y de las cifras del ministerio.

Creemos que la organización está activa desde que se organizan los sectores barriales para hacer el balance de la situación, y la información que nos llega de estos balances es desastrosa: los sectores golpeados por el terremoto, hoy golpeados por la ocupación militar, establecen pocas alternativas de organización popular. Nuestra ayuda se basa en ser herramientas para la reconstrucción de esos sectores, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance desde la distancia: recolección y envío de ayuda (dependiendo de las necesidades de las y los compañeros destinatarios), denuncia constante, difusión y apoyo a la organización popular.

Por eso invitamos a las organizaciones sociales, barriales y sindicales, a los sectores populares de Argentina, a los sectores que representan la clase trabajadora y a quienes comprenden que la ayuda real del pueblo es la que se gesta de sus mismas bases. Hacemos suya la invitación para la reunión de este viernes 26, a las 19hs, en el centro cultural El Umbral, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (Puán 480 subsuelo).

Por este proceso, y por la mantención de la trasparencia en el ejercicio de la cooperación entre los pueblos, debemos dejar en claro que nuestra ayuda será:

Sin proselitismos (todos somos el pueblo, y es bajo esa idea que acordamos que en cada actividad y comunicado, solo se firmará como coordinadora).

No aceptaremos ayuda monetaria (para no entorpecer la trasparencia de la organización y para apuntar a una ayuda eficiente y practica hacia las y los pobladores).

No somos inocentes, conocemos las intenciones de los gobiernos pasados y por venir, y bajo esta realidad, solo nos queda apostar a que el pueblo solo se ayuda por los pueblos.

Las utopías no están muertas, tenemos memoria y aprendemos las lecciones, y bajo un ardiente sentimiento de solidaridad, para forjar un futuro distinto, un nuevo amanecer, hacemos nuestra la consigna, y la gritaremos con fuerza, hasta que quede claro:

SÓLO EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO

Saludos fraternos.

Agradecemos su participación.

Atte.

Entre Pueblos

Coordinadora solidaridad entre pueblos.


lunes, 15 de marzo de 2010

¿QUIÉNES SOMOS? Por EntrePueblos

Un grupo de organizaciones y personas de diversas nacionalidades residentes en Argentina que nos hemos comenzado a encontrar y re-encontrar producto del terremoto recientemente ocurrido en Chile. Nuestra idea es solidarizar con el Pueblo Chileno pero desde Pueblo a Pueblo, es decir, sin intervención, porque entendemos que “sólo el pueblo ayuda al pueblo” y no los que hoy, en todos lados, gobiernan para los intereses de los ricos y poderosos. Es por ello que apelamos a la solidaridad de las organizaciones populares de Chile y Argentina, esas organizaciones y personas que día a día, mano a mano y sin permiso, van entendiendo que los problemas colectivos se resuelven colectivamente y van lentamente dejando las practicas individualistas que nos impone el sistema imperante.
Hoy, junto con solidarizar con el Pueblo de Chile, creemos que es necesario ir formando redes de información alternativa, potenciar las organizaciones populares y avanzar en acciones concretas para ejercer nuestro derecho a una Vida Plena, distinta y mejor.

Solo el Pueblo ayuda al Pueblo

Nunca más solos.

ENTREPUEBLOS
Coordinadora en solidaridad con Chile




domingo, 14 de marzo de 2010

DE LA CATASTROFE NATURAL A LA IRA POPULAR. Por Igor Goicovic Donoso.

El terremoto y posterior tsunami que afectó a una parte importante del territorio de Chile en la madrugada del sábado 27 de febrero, y que hasta la fecha ha provocado la muerte de más de 800 personas, puso al descubierto una serie de problemas que la prensa oficial ha denominado, eufemísticamente, como “terremoto social”. Miles de personas, especialmente en las ciudades más afectadas por la catástrofe (Concepción, Talcahuano, Lota, Coronel, Constitución, entre muchas otras), salieron a las calles a recuperar por cuenta propia los alimentos y el agua que las autoridades y las cadenas de supermercados, se negaban a distribuir rápida y eficientemente. En su desesperación y angustia, y dando cuenta de una profunda tradición histórica, los más pobres, y a la vez los más golpeados por el desastre, no se contuvieron. En una explosión desbordante de rabia y necesidad arrasaron con todo lo que encontraron a su paso. Ello, evidentemente, favoreció el exceso y, en algunas circunstancias, el despliegue de conductas delictivas. Pero estas conductas puntuales no pueden encubrir el problema de fondo: Quienes salieron a las calles a reclamar y recuperar de hecho lo que necesitaban fueron las más pobres. Hombre, mujeres y niños, muchos de ellos agrupados como núcleos familiares o como redes comunitarias. Aquellos que sistemáticamente el capitalismo ha explotado, reprimido y excluido. Aquellos que en las visitas oficiales de autoridades extranjeras y en el discurso público son sistemáticamente encubiertos. Aquellos a los cuales se pretende integrar precariamente a través del trabajo ocasional y del consumo marginal. Aquellos que son recluidos en liceos gueto donde se les condena reproducir el fracaso del sistema educacional. Aquellos que no reciben prestaciones de salud de calidad, porque la medicina se convirtió en mercancía y los médicos, hace mucho tiempo, perdieron su “vocación social”. Aquellos para los cuales se organizan planes cuadrantes y cárceles concesionadas. Aquellos que en los informes de MIDEPLAN y del PNUD continúan representando un 14% de la población. Una población a la que generalmente no queremos ver y cuando se nos configura en la cotidianeidad mediática lo hace transgrediendo el “orden burgués”.

No es extraño, entonces, que ante el “clamor ciudadano” (aquel que fue inducido por los medios de comunicación burgueses y que expresó la demanda de la derecha y del capital), el Gobierno haya decretado el Estado de Catástrofe Nacional, medida que, a su vez, permite la imposición del toque de queda y el despliegue de fuerza militares en las ciudades afectadas por el vendaval popular. Así, las imágenes del pasado dictatorial retornaron nuevamente al escenario del Chile actual: Milicos armados hasta los dientes deteniendo y golpeando a los más pobres; poniendo cerco a las principales poblaciones populares y custodiando los centros comerciales y financieros del gran capital. Da pena y rabia comprobar que las demandas de los pobres, expresadas en contingencias críticas, continúan siendo enfrentadas con la fuerza de las armas. La paradoja radica en que los delincuentes que inmediatamente después de la catástrofe comenzaron a subir los precios de los artículos de primera necesidad o aquellos que comenzaron a acaparar recursos básicos para posteriormente medrar con precios más altos, no han sido denunciados y mucho menos sancionados como se lo merecen.

Tampoco, hasta el momento, han recibido el castigo que se merecen aquellos que con negligencia criminal (en la Armada y el Gobierno) no informaron adecuadamente a la población del litoral central del tsunami que posteriormente afectó a la población ribereña. Ellos son los responsables directos de la muerte de más de 500 personas en esta catástrofe. En relación con ello cabe consignar que ninguna persona ha muerto como consecuencia directa de los saqueos llevados a cabo por la población.


No se trata de justificar la violencia criminal del lumpen que, regularmente y en su extrema cobardía, no ataca al capital y a sus defensores (salvo cuando replegado en la masa actúa sobreseguro); por el contrario, estos cobardes, habitualmente, atacan a los más pobres y de ellos medran a través del narcotráfico, imponiendo en las poblaciones la ley del más fuerte (que no es otra que de la aquel que porta las armas). Esos parásitos sólo se merecen el desprecio. Tampoco se debe desconocer que en estos actos participaron activamente sujetos provenientes de estratos sociales más acomodados; aquellos que se desplazaban en camionetas y camiones y que se dedicaron sistemáticamente a robar artículos electrónicos, de línea blanca e incluso maquinaria pesada. Distinto es el caso de los sectores populares que agobiados permanentemente por la miseria y afectados coyunturalmente por la catástrofe, han salido a las calles a recuperar por su propios medios los recursos que necesitan para subsistir. Su legítimo accionar ha puesto al descubierto todas las inequidades e injusticias que el sistema neoliberal, montado por la Dictadura y afianzado por la Concertación, ha instalado en nuestro país. No sólo ha develado, una vez más, la existencia de la pobreza; también ha puesto de manifiesto que hace mucho tiempo late en el seno del pueblo más pobre una rabia contenida que episódicamente se desborda, poniendo en jaque la institucionalidad y los valores más preciados del orden burgués. Y ello tiene que ver con el Chile que sistemáticamente se nos ha querido imponer y del cual ahora, como en otras etapas de nuestra historia, las clases dominantes se horrorizan. El Chile escindido.

Aquel que no toma vacaciones en el Caribe, sino que con surte va un domingo de febrero al balneario local. Aquel que se apiña solidariamente en 40 mts.2 construidos, pero que eventualmente conoce los departamentos de 6.000 UFs de las principales ciudades del país, porque presta servicios de aseo o jardinería para la burguesía. Aquel que cotidianamente ocupa entre 2 y 4 horas de su vida para desplazarse desde su hogar hasta su empleo en micros atestadas, mientras sus patrones y gerentes utilizan automóviles último modelo. Aquel que percibe como salario mensual el mismo dinero que su patrón se gasta en una noche de diversión. Estas inequidades no sólo han sembrado frustración y desesperanza; también han engendrado un profundo odio de clase del cual, al parecer, sus instigadores materiales no son conscientes. Por ello cuando la plebe insurrecta emerge desde la periferia urbana se aterran; y sus corifeos, en los medios de comunicación, desatan la letanía criminalizadora de siempre; terroristas ayer, anarquistas y encapuchados más tarde, saqueadores hoy día.


La misma putrefacta monserga de siempre para banalizar o encubrir los problemas estructurales que arrastra esta sociedad desde hace más de tres décadas.


No se trata tampoco de idealizar el reventón popular y pretender que éste, en sí mismo, adquiera el estatuto de hecho político. Efectivamente, en estos momentos esa rabia carece de orientación política y de metas claras; es pura pasión e intuición popular. En consecuencia le resulta fácil al Estado burgués y a sus organismos represivos encuadrarla y reprimirla. De esta manera, tras el vendaval de ira popular los más pobres retornan nuevamente a su miseria, pero esta vez más golpeados y heridos. La ira popular es sólo la expresión de una malestar profundo y es también la demostración inveterada de que el pueblo movilizado ha constituido históricamente una fuerza social y política de grandes proporciones. Le corresponde, entonces, a las aletargadas organizaciones revolucionarias chilenas, ensimismadas en un diletantismo retórico estéril, en el caudillismo y en cortoplacismo, ponerse a la cabeza de la rabia popular y convertirla en fuerza social y política revolucionaria. De lo contrario no habremos aprendido nada, como en otras ocasiones, de esta dolorosa tragedia.




Quilpue, 4 de marzo de 2010.

sábado, 13 de marzo de 2010

SON CULPABLES, Y CON DOLO. Por Rafael Agacino.

Los impactos sociales y las consecuencias políticas de la catástrofe que nos afecta desde el sábado 27 de febrero, deben evaluarse enfrentando la opacidad impuesta por la política comunicacional de los dirigentes del país: el Gobierno, el empresariado y los centros ideológicos de poder que conforman la alianza dominante.

Hasta ahora, la visión hegemónica, reproducida incluso por los medios supuestamente independientes, ha concentrado su artillería en el pillaje, y luego, con el festival de millones desplegado en la Teletón, en la unidad de la nación encarnada en el capital como actor principal y las masas como espectadoras y beneficiarias de la bondad del mismo.


Todo esto en un contexto en que la autoridad política y los técnicos insisten por todos los medios en que, dada la imposibilidad de predecir los terremotos y azotes naturales, debe matizarse la responsabilidad de los organismos estatales y privados. Y más aún: deberíamos vanagloriarnos porque no sufrimos tanto daño material ni humano en comparación a otros casos, como Haití, cuyo terremoto fue ostensiblemente menos severo que el que nos afectó la noche y madrugada del sábado 27.


No puedo entrar a todos los aspectos de la polémica que suscita esta versión oficial. Sin embargo quisiera sostener, en primer lugar, que argumentos que justifican las deficiencias apelando al carácter impredecible de este tipo de fenómenos es totalmente falaz, y que por tanto existe una grave responsabilidad del Estado y de las fuerzas políticas que han monopolizado el poder en este país.


A este respecto, sostengo que son culpables y con dolo.


Una catástrofe de esta naturaleza no solo debía ser previsible sino además era posible actuar en consecuencia tomando todas las providencias del caso pues la predicción, con una exactitud asombrosa en cuanto localización e intensidad, ya estaba hecha.


En efecto, por citar solo una de las fuentes que hace rato han venido anunciando la catástrofe, en marzo de 2007 varios geólogos, incluido tres del Departamento de Geofísica de la U de Chile, presentaron para referato el artículo "Interseismic strain accumulation measured by GPS in the seismic gap between Constitución and Concepción in Chile", publicado en junio del 2009 en el Journal Physics of the Earth and Planetary Interiors ( http://www.sciencedirect.com/science). Este artículo concluía que "the area - se refiere a Constitución y Concepción - already has a potential for an earthquake of magnitude as large as 8–8.5, should it happen in the near future" (ver parte final del abstract reproducido más abajo).


Así pues, no sólo había suficiente evidencia empírica respecto del área sino también de la magnitud (8-8,5°) del terremoto con una precisión sorprendente. Naturalmente la predicción es incompleta pues no define la fecha calendario ni tampoco implica que si tal investigación hubiese sido tomada en cuenta, el país hubiese alcanzado a prepararse entre el 2007 y el sábado pasado.


Pero estarán de acuerdo conmigo en que, como es de conocimiento público en los ámbitos científicos locales, el cúmulo de investigaciones que no se desarrollan completamente por falta de financiamiento, o que mueren en los escritorios de burócratas apolillados o yuppies, o que simplemente sirven para publicarse en algún journal como es el caso del artículo de marras, muestra claramente una "falla sistémica" de este entramado institucional, y por extensión, un falla dolosa de sus artífices y legitimadores interesados que, por cierto, no son precisamente las víctimas de cuanta tragedia ocurre en este país.


Insisto entonces, la idea de que el sismo - seguido de maremoto, fenómeno fuertemente correlacionado con el primero- nos pilló inadvertidos e incluso que deberíamos congratularnos por cuanto se registraron daños menores a los esperados para un movimiento de esta magnitud, es un argumento falaz y frívolo.


Este argumento ha sido incluso desechado directamente por Víctor Pérez, rector de la U de Chile, que nada tiene de termo céfalo ni de ultraizquierdista. Entrevista radial, el mismo mencionó las investigaciones realizadas el Departamento de geofísica, y reclamó por el absurdo de que en un país con la tradición sísmica de Chile, las autoridades de Hacienda de los gobiernos de la Concertación sistemáticamente se han comportado con rigidez extrema a la hora de proveer fondos para la investigación e implementación de sistemas de pronóstico y alerta relacionados con estos fenómenos.


En segundo lugar, la visión oficial de gobierno, más allá de esconder su incapacidad operativa inicial, ha escondido su responsabilidad respecto de la catástrofe social que de súbito se hizo visible a propósito del desastre natural. Una arista de aquella se dejó entrever a través de las grietas en la imagen del país "ciudadano", "participativo" y "exitoso" con que se ha publicitado la fase civil del modelo neoliberal iniciada en 1990.


Uno se pregunta: ¿Dónde estaban los ciudadanos de este Chile democrático y moderno? Al parecer, el gobierno o no confió en ellos o simplemente de facto reconoció que se trataba solo de una imagen publicitaria. En efecto, en vez de apelar a la ciudadanía, casi de inmediato se hizo eco de los aullidos de la derecha que sagaz aprovechó la manipulación mediática para transformar la desesperación social en pánico colectivo y así reducir toda acción colectiva popular en acción de pillaje y delito. El gobierno, una vez más, se hizo cómplice de la derecha y el capital, ambos esforzados en legitimar la vuelta del autoritarismo encarnado en las FF.AA que, dicho sea de paso, no tuvieron empacho en afirmar que regresaban a la escena por el clamor popular. Lo que pensaba hacer Piñera el próximo 19 de septiembre en el Parque O' Higgins, lo adelantó el Gobierno el domingo 28 de febrero en las calles de Concepción y Talcahuano.


Así, la democracia chilena parece más un conjunto vacío cuyo "ciudadano realmente existente", podría decirse, es un espectador telemaniaco, compulsivo, cuya "emo-racionalidad", como ocurrió en la apoteósica Teletón ad hoc de este fin de semana, es capturada y digitada por el capital que sin pudor alguno y en medio de la fanfarria animada por Don Francisco, muestra su poder encapuchado con el pasamontañas de la farándula y la filantropía.


¿Qué pasó con la fuerza, la voluntad solidaria, la iniciativa organizativa de las miles de organizaciones sociales populares y de trabajadores que, en medio de la tragedia dictatorial, resolvían las necesidades de salud, abastecimiento alimentario, empleo, educación y cultura e incluso de seguridad anti represiva? Gran parte de esa energía se disipó - guardamos la esperanza que no toda- en el transcurso de dos décadas de aplicación de políticas sociales (o "públicas" como gusta decir la tecnocracia actual) orientadas a convertir a los pobres en microempresarios, a los trabajadores en propietarios de "capital humano", y a los menos pobres en consumidores "empoderados" o en clases medias "aspiracionales".... Pura basura ideológica producida y reproducida por sociólogos, politólogos y economistas de pacotilla.


A fin de cuenta, tiene razón un agudo peruano que mirando desde fuera el momento culmine de la catástrofe, afirmó:"Como no existe organización social sino individualismo nadie sabe qué hacer. Como el Estado no sabe ayudar a los ciudadanos sino a las empresas tampoco sabe qué hacer.... Y como no hay electricidad para que funcionen las cajas registradoras, los dueños de los supermercados y de Chile prefieren que se muera de hambre y de sed la gente antes que abrir sus repletas tiendas" (Héctor Béjar, http://alertaperu.org/publicar/articulos/491-los-terremotos-en-el-paraiso-neoliberal.html.).


Así, resulta que la dicotomía "Estado o mercado", a la luz de los acontecimientos, es falaz y una trampa ideológica que nos impide abrir nuevas posibilidades para superar ésta democracia vacía, esta democracia sin sujeto colectivo, soberano, relevante. Dependemos de los burócratas privados o de los burócratas estatales. Incluso la izquierda tradicional, la confiada, la que logró ser incluida en las instituciones de "la República", nos ofrece como alternativa mas Estado sin siquiera detenerse a evaluar la historia de al menos medio siglo que muestra que al igual que el mercado, el Estado también falla, y que ambos constituyen una simbiosis que el capitalismo modifica según las condiciones históricas.


Esto debería estimularnos a pensar sobre el tipo de sociedad que ha resultado de casi cuatro décadas de contrarrevolución neoliberal, y ayudarnos también a combatir el reduccionismo individualista predominante en las políticas sociales y en el ámbito político-cultural. Hay que reponer en el debate contra el neoliberalismo y otras corrientes demo y social liberales que conciben la sociedad como un simple agregado de individuos, la potencialidad práctica de las formas de asociatividad genuinas, de la organización social y política colectivas que permiten la constitución de una colectividad consciente como fuerza emergente e insustituible en muchos planos.


Hay formas de organización social y política cuya potencialidad para enfrentar colectivamente catástrofes son notables. Un ejemplo es Cuba que con sus equipos y colectivos, comparativamente hablando, respondió hace un par de años de manera ostensiblemente más exitosa -material y humanamente- al embate de los ciclones que devastaron el Caribe y la costa de EE.UU... La tragedia de New Orleans, especialmente sus territorios más pobres, no fue la de ninguna ciudad de la isla.


La dialéctica naturaleza-sociedad, cuya dinámica contradictoria se nos vino encima con toda su crudeza, ha develado de súbito como se ha naturalizado el individualismo y el narcisimo en amplias capas sociales, mostrado la vacuidad de una democracia que ha permitido sin más el regreso de la derecha golpista con sus políticos, y luego en un contexto de fragmentación social preexistente al cual se impuso la excepción, el regreso de los mismos gendarmes del capital. Esta es la otra catástrofe, el otro terremoto, el político-social que nos abruma y seguirá abrumando en el futuro próximo.


El guión fue escrito precisamente por las fuerzas políticas que conciliaron la transición a la democracia hace casi dos décadas. Son los responsable de esta otra catástrofe, y con dolo; cumplieron concientemente la tarea de fragmentar los sujetos colectivos y disipar la energía colectiva acumulada, incluso, los más recalcitrantes, de extinguir, felizmente con menos éxito, hasta la propia memoria colectiva.


Por ello el regreso de la política al campo de los trabajadores y al campo popular es un imperativo. Pero no de la política profesionalizante, ejercida por burócratas públicos o privados, cuyos límites son los márgenes del liberalismo y el estatalismo, sino de la política como ejercicio del poder de los comunes, de la soberanía de los sujetos colectivos. Ni más mercado, ni mas Estado; lo que se requiere es más red, más entramado, mas tejido, mas organización social, más sujetos colectivos soberanos.


Rafael Agacino, Santiago, 8 de marzo de 2010.


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Interseismic strain accumulation measured by GPS in the seismic gap between Constitución and Concepción in Chile. J.C. Ruegg (a), A. Rudloff (b), C. Vigny (b), R. Madariaga (b), J.B. de Chabalier (a), J. Campos (c),E. Kausel (c), S. Barrientos (c), D. Dimitrov (d)(a) Institut de Physique du Globe (IPGP), Paris, France(b) Laboratoire de Géologie, Ecole Normale Supérieure (ENS), CNRS, Paris, France(c) Departamento de Geofísica (DGF), Universidad de Chile, Santiago, Chile(d) Bulgarian Academy of Sciences, Sofia, Bulgaria a b s t r a c t. The Concepción–Constitución area [35–37 S] in South Central Chile is very likely a mature seismic gap, since no large subduction earthquake has occurred there since 1835. Three campaigns of global positioning system (GPS) measurements were carried out in this area in 1996, 1999 and 2002. We observed a network of about 40 sites, including two east–west transects ranging from the coastal area to the Argentina border and one north–south profile along the coast. Our measurements are consistent with the Nazca/South America relative angular velocity (55.9 N, 95.2 W, 0.610 /Ma) discussed by Vigny et al. (2008, this issue) which predicts a convergence of 68mm/year oriented 79 N at the Chilean trench near 36 S. With respect to stable South America, horizontal velocities decrease from 45mm/year on the coast to 10mm/year in the Cordillera. Vertical velocities exhibit a coherent pattern with negative values of about 10mm/year on the coast and slightly positive or near zero in the Central Valley or the Cordillera. Horizontal velocities have formal uncertainties in the range of 1–3mm/year and vertical velocities around 3–6mm/year. Surface deformation in this area of South Central Chile is consistent with a fully coupled elastic loading on the subduction interface at depth. The best fit to our data is obtained with a dip of 16±3 , a locking depth of 55±5 km and a dislocation corresponding to 67mm/year oriented 78 N. However in the northern area of our network the fit is improved locally by using a lower dip around 13 . Finally a convergence motion of about 68mm/year represents more than 10mof displacement accumulated since the last big interplate subduction event in this area over 170 years ago (1835 earthquake described by Darwin). Therefore, in a worst case scenario, the area already has a potential for an earthquake of magnitude as large as 8–8.5, should it happen in the near future. © 2009 Elsevier B.V. All rights reserved. (disponible en: http://www.sciencedirect.com/science/journal/00319201).
Justificar a ambos lados
Nota: El autor es Economista e Investigador de la Corporación Plataforma Nexos

LA COMUNIDAD PERDIDA. Por Wladimir Painemal.


Chile tiene hoy la oportunidad histórica de enmendar el rumbo y reconocer las facturas que pasa la historia.

Arremete el mar, se abre la tierra, cunde la desesperación; se acerca la muerte a pasos ahogantes, el individuo corre tropezando buscando aire, vaciando sus pulmones a gritos. Nunca ha sentido esa sensación de soledad tan brutal, no sabe cómo pedir ayuda en medio de tanto desastre que lo rodea; no aprendió a saludar a su vecino, no sintió la enfermedad ajena, día a día alimentó solitariamente su ego de ganador. Sin embargo, ahora siente que necesita ayuda urgentemente, su mundo se derrumba y no sabe si pedirla a Dios o a esos desconocidos que corren esta madrugada junto a él en una maratón del ‘sálvese quien pueda’.


El emprendedor solitario no tiene un centavo en los bolsillos, todo quedó en su tarjeta de crédito, la misma que no puede cambiar por un pedazo de pan ni menos transformarla en una tabla salvadora. Su cuerpo palpitante de solidaridad va comprendiendo lentamente que jamás aprendió a compartir, nunca entendió eso que algunos llaman comunidad, siempre relacionó la palabra comunero con unos indios del sur, atrasados y prehistóricos, y no con el concepto de solidaridad. Mientras se ahoga en el amanecer piensa en las zapatillas de 100 lucas que no le sirvieron para correr a ningún lado y en el celular de 400 que no le sirvió para llamar a nadie.


Viendo las imágenes de televisión no podemos quedar indiferentes al sinnúmero de testimonios angustiantes. El dolor más grande pareciera no estar en lo material, sino en el abandono, en la falta de solidaridad, en la impotencia ante el pillaje del propio vecino. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿de qué nos extrañamos si durante 20 años los valores individuales han sido fomentados en Chile como una verdad casi incuestionable?


Ante la tragedia se asoma la añoranza de un país más solidario, se nota un dejo de nostalgia de los tiempos antiguos, tiempos de vecindad, de barrio, de comunidad, aquellos espacios que brindaban soporte moral a la conducta de todos y cada uno. ¡Si hasta los ladrones tenían entonces su moral! Sólo les robaban a los ricos, jamás a los suyos. Moral de ladrón, pero moral al fin y al cabo. ¿Existió esta comunidad alguna vez en Chile? Y si la hubo, ¿cuándo se perdió?


En un país impactado por la reacción de la gente frente a la catástrofe, donde el pillaje y la autodefensa de la ‘propiedad privada’ marcaron la tónica, pareciera cobrar sentido la palabra ‘comunero/a’, aquel representante de lo que se conoce hoy como la comunidad mapuche rural. ‘Comunero’, el mismo que despierta los miedos más profundos de las empresas forestales del sur, aquel ‘sujeto-problema’ de las instituciones públicas y objeto de persecución y estigma por parte de las instituciones policiales. Denostado por su naturaleza colectiva, el ‘comunero/a’ es el objeto de la política pública que busca transformar a toda costa a los mapuche en ‘emprendedores individuales’. Política pública influenciada por un modelo económico neoliberal que prioriza la individualidad por sobre lo colectivo, al consumidor por sobre el ciudadano, la competencia por sobre la reciprocidad.


Chile tiene hoy una oportunidad histórica de enmendar el rumbo, reconociendo dos fracturas que han quedado en evidencia tras el terremoto. La primera es la fractura económico-social que provoca una desigualdad de la cual los mapuche y los pueblos originarios somos una muestra palpable si de índices de desarrollo económico se trata. La segunda fractura tiene relación con la propia identidad del país. Chile emerge en el siglo XIX como Estado. La construcción de la ‘nación chilena’ sería —y es hasta hoy— una tarea pendiente, inconclusa, con poco futuro si se sigue pensando a semejanza de Inglaterra y dando la espalda a su profunda identidad originaria. No se trata de que los chilenos se transformen en mapuche o aymara. O que estos últimos se hagan finalmente chilenos. Más bien que unos y otros aprendamos a reconocernos y valorarnos en nuestra diferencia. Así se construye comunidad.


La actitud de la gente para interpretar el fenómeno también nos debe llamar la atención. Que Dios nos envíe estas calamidades tiene mucho sentido para el mundo religioso cristiano, pero en esta oportunidad se responsabilizó también a la naturaleza. Puede haber varias interpretaciones al respecto, sólo me quiero referir a dos. Una de ellas es la que se define en términos de su individualidad social frente al mundo, pero también en su nula relación con los fenómenos de la naturaleza, como si las acciones del ser humano sobre ella no existieran, no importaran. La segunda interpretación es aquella que daba la líder pewenche Berta Quintreman, tan sólo días antes del terremoto en un programa de televisión: el grave daño provocado por las represas en la zona del Alto Biobío tendría sus consecuencias. Lo advirtió la ñaña frente a la incredulidad —y las sonrisas— de todos.


Dos maneras de interpretar un mismo hecho. ¿Podrán reconciliarse ambas miradas?, ¿será capaz el mundo cristiano de comprender el valor del conocimiento cultural mapuche sobre la relación de los hombres con la naturaleza? Vale entonces preguntarse por la reconstrucción material, pero también por la reconstrucción social, cultural y política del país, mucho más profunda que cualquier reposición de infraestructura derrumbada. ¿Cómo se generan nuevas legitimidades, nuevos rumbos, en un país que no tiene clara su identidad, que no está reconciliado con su pasado y que reniega de su composición indígena? El dolor del alma de Chile no se resolverá con Teletones ni con batallones de militares patrullando calles donde reina el descontrol. Se requiere una revisión crítica acerca de lo que es Chile, de su pasado, presente y futuro. Sólo así, mapuches y chilenos, podremos enfrentar y compartir algún día nuestros dolores como pueblos hermanos.


Nota: El autor es antropólogo. Subdirector de Azkintuwe.

DECLARACIÓN SOBRE EL TERREMOTO EN CHILE. Por Movimiento Popular Guachuneit (MPG).


Nuestro pueblo se enfrenta hoy a una enorme tragedia natural, que lejos de afectar a todos por igual -como afirma la propaganda oficial- golpea con ferocidad y fundamentalmente al pueblo y los trabajadores. Cientos de miles de hogares populares se han venido al suelo, cayéndose murallas y en el mejor de los casos agrietándose peligrosamente. Las familias sin techo se multiplican, pequeños poblados costeros y caletas de pescadores han sucumbido al paso de las olas. Más de mil muertos y desaparecidos. El hambre, la falta de agua, electricidad y la incertidumbre nos inundan.


Esta tragedia tiene más impacto político que la llegada de la derecha al gobierno ya que, si bien está desatada por efecto de los embates de la naturaleza, muchos de los miles de muertos producidos por el maremoto son responsabilidad del gobierno y la armada, por su descoordinación, ineficiencia y desinterés frente a los problemas de los más pobres.


La reacción del gobierno ante a la emergencia ha sido vergonzosa y denota sus verdaderos intereses y preocupaciones. Enredados en una comedia de equivocaciones, y tratando de disimular su ineficiencia con declaraciones pedantes y soberbias por parte de sus ministros, han sido incapaces de desplegar de manera eficiente sus fuerzas y funcionarios a pesar de la enorme cantidad de recursos con los que cuentan, dejando en la indefensión total a los más desposeídos.


Sin embargo, y de acuerdo con sus intereses de clase, rápidamente, sin titubear y de manera muy eficaz, responde a los gritos de auxilios de los patrones enviando a los milicos para resguardar sus propiedades, prestos una vez más, tal como ayer, a disparar contra el pueblo trabajador. La imagen es clara y nítida, oídos sordos frente al sufrimiento popular y obediencia y protección a los patrones y propietarios. Con fuerza brotó el reflejo represivo de los administradores del Estado.


Los estallidos sociales calificados por el gobierno como vandalismo, pillaje, están gatillados por el terremoto, pero sin duda tiene una raíz más profunda, la desesperación acumulada por años de explotación y subordinación, por estos tiempos de crisis, la desesperanza frente a los equívocos del gobierno, la nula reacción frente a los problemas de los más pobres y el resentimiento que provoca de saber que el terremoto no nos afecta a todos por igual y que mientras los ricos viviendo en seguras casas despliegan su caridad, los más pobres tratamos de resistir y levantarnos sabiendo que no hay mucho que esperar.


Frente a esto surge implacable la memoria histórica y las experiencias populares, el saqueo y recuperación ha sido históricamente una acción ejercida por el pueblo en los momentos que ha sido más necesario. Expresándose en esta ocasión espontáneamente, el pueblo no espera y con su acción se impone, mostrando su situación y exigiendo solución. Las expropiaciones a los grandes supermercados y tiendas comerciales no son ningún delito, sino un derecho a ejercer, son ellos los patrones capitalistas quienes roban diariamente al pueblo trabajador. El verdadero pillaje es la colusión de las farmacias, el despojo de los recursos naturales y la destrucción del medio ambiente, el pillaje es la explotación de los trabajadores y la permanente precarización, el pillaje es la especulación de las inmobiliarias con sus negociados y casas que se derrumban o inundan al primer desastre. Son ellos los lumpenburgueses, y nosotros somos los diariamente expropiados de la riqueza que producimos.


Sabemos con certeza que la acción de saqueos y recuperación por si sola no genera soluciones duraderas para el pueblo, pero sabemos así mismo que son legítimas y necesarias.


La Concertación, terminará su gobierno tal como lo empezó, de la mano de los milicos. Ellos le entregaron el poder en el 90 y hoy, bajo el pretexto de resguardar la seguridad de los ricos, la concertación y la alianza los ponen en las calles para la represión.


Detrás de esto está lo de siempre, el interés de los administradores del Estado de resguardar la propiedad privada y reprimir las acciones populares a cualquier precio, hoy con un toque de queda, ayer no dudaron frente a un golpe militar.


Los reformistas y revisionistas de diverso pelaje, han corrido de manera clara o encubierta tras las iniciativas del Bloque en el Poder, ya sea aprobando o callando frente a la presencia de los milicos en las calles, o poniéndose como vagón de cola de las campañas “caritativas” del Estado y sus instrumentos, ellos no representan ninguna alternativa y ya se preparan para la integración y la co-gestión subordinada del Estado.


Creemos que la organización de los trabajadores y el pueblo con perspectiva de poder es el camino. En este sentido, la unidad de los verdaderos revolucionarios y la acción común con la construcción de una alternativa del pueblo y los trabajadores, es la dirección a la que debe apuntar el proceso en curso de desarrollo de la iniciativa popular. Esto es lo que finalmente nos llevará a enfrentar y superar cualquier crisis, sin esperar las migajas de quienes nos explotan. Sin embargo, estamos conscientes que debemos organizar respuestas inmediatas y urgentes para enfrentar la actual coyuntura.


La coordinación de organismos de solidaridad de clase es una necesidad, llamamos a crearlos donde no existan, a coordinarlos donde nos encontremos, a unirnos en la práctica de la solidaridad de clase, dando de esta forma una respuesta organizada y visible que muestre un sendero de unidad y acción, esta es la tarea del momento para las organizaciones de los trabajadores y el pueblo.


SOLO EL PUEBLO AYUDA AL PUEBLO!!!


CONTRA LA CARIDAD BURGUESA, SOLIDARIDAD DE CLASE FUERA LOS MILICOS DE LAS CALLES!!!


PORQUE EL ENEMIGO SIGUE SIENDO EL MISMO DESARROLLAMOS LA INICIATIVA POPULAR: VAMOS PUEBLO!!!


MOVIMIENTO POPULAR GUACHUNEIT
Iniciativa revolucionaria del pueblo y los trabajadores

MARZO, 2010

SOLIDARIDAD ENTRE TRABAJADORES EN CHILE. Por Sindicato Independiente de Trabajadores a Honorarios (SINTHONO).


Estimados compañeros, les informo sobre el resultado de la ayuda solidario de los compañeros trabajadores, sindicatos, estudiantes, de santiago y de la sexta region para Sindicatos Portuarios y Pesqueros de Talcahuano y pobladores inundados con el sutnami. -el dia domingo 07 de marzo- se recibe el primer envio de ropa, frazadas, zapatos, agua, cloro y cajas de agua alrededorde las 11:00 hrs. y posteriormente se recibe el otro envio alrededor de las 15:00 hrs.- inmediatamente con el apoyo de los dirigentes de 3 sindicatos pesqueros y 2 sindicatos portuarios mÁs el apoyo del colectivo la Caleta se distribuyen a cada miembro de las organizaciones sindicales en Calle Italia #251 san vicente Talcahuano.- posteriormente en la tarde se determina entregar 50 frazadas y 50 bolsas de carbon para un campamento de pobladores que se ancontaban anegados y en ese momento expuestos a la lluvia.- el dia Lunes se reinicia la entrega de cajas de alimentos despues del levantamiento del toque de queda alrededor de las 10:30 hrs. hasta 19:00 hrs.- se trabaja en la preparacion de 48 paquetes de ropa de cama y 10 cajas con ropa para mujeres, hombres, niños y guaguas, 3 cajas de zapatos, y 8 cajas de pañales para entregarlos al gimnasio Cap. donde se encuentran concentrados la mayoria de los pobladores del sector Santa Clara. Compañeros a nombre de todas las organizacion abajo indicadas queremos dar los agradecimientos por el aporte solidario y concecuente de la clase trabajadora, todos los que recibieron sus cajas expresaron su satisfaccion y claridad de quienes son los que apoyan y solidarizan.


SOLIDARIDAD Y LUCHA



Sindicato de Trabajadores Portuarios Embaladores de Talcahuano (15 familias)

Lista dos Sindicato Embaladores Talcahuano (30 familias)

Sindicato de Trabajadores Pesquera Alimentos marinos N°1 (40 familias)

Sindicato de Trabajadores descarga maritimo pesquero mas 30 (30 familias)

Colectivo Cultural la Caleta (13 familias)

Poblacion cerro Centinela II (8 familias)

Campamento sin casas Santa Clara (48 familias)