lunes, 7 de junio de 2010

CHILE: LA LUCHA DA LO QUE LA LEY NIEGA

Publicado el 26 de Mayo en La Batalla de los Trabajadores

Logros obtenidos por trabajadores que edifican hospital de Rancagua

por Andrés Figueroa Cornejo

Una significativa victoria lograron los trabajadores de la construcción que están edificando el nuevo hospital de Rancagua. Luego de un mes de diálogo infructuoso con la empresa compuesta por las constructoras Echeverría Izquierdo, Comsa (capitales hispanos) y Oas (transnacional brasileña), los obreros votaron la huelga el 30 de abril y la hicieron efectiva el 3 de mayo. Una semana duró la paralización de faenas y los 400 trabajadores en lucha obtuvieron importantes demandas.

El mega proyecto hospitalario de la VI Región tiene un valor total de 67 mil millones de pesos. Como las labores llevan tres meses, para no aceptar el convenio con los obreros, la patronal esgrimió el artículo 308 del Código Laboral que afirma que los trabajadores no pueden negociar colectivamente si no tienen menos de un año de permanencia en la obra. Asimismo, los empleadores arguyeron que no era legal negociar con un sindicato interempresa, ni con asalariados por faena. Sin embargo, la organización y movilización dieron lo que la ley quita.

LO GANADO EN LA HUELGA

Las reivindicaciones laborales estaban asociadas a mejoras en materia de seguridad e higiene. Los obreros corrían riesgo de vida. Los pilares enfierrados que pesan toneladas eran sujetos apenas por sogas de nylon o pita, en vez de cable acerado; y el ángulo de talud era tan pronunciado que facilitaba peligrosos accidentes. Además los sueldos de los obreros eran de miseria.

El Presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción , Montaje y Afines (SINTEC), el joven dirigente Jorge Hernández (24 años), señala que “gran parte de los jornaleros estaba ganando el mínimo, mientras los carpinteros y albañiles llegaban apenas a $ 240 mil pesos mensuales, muy por debajo de los sueldos del propio mercado, esa palabrita con la que hacen gárgaras los empresarios”. Finalmente, por la fuerza de los hechos y la convicción de los trabajadores se obtuvo “que los jornaleros reciban hoy $ 220 mil pesos como piso, más los bonos y el pago de las horas extraordinarias; y que los carpinteros ganen $ 340 mil pesos al mes, como piso. También se consiguieron aguinaldos, bonos de término de conflicto (entre $ 130 mil y $ 150 mil pesos); y que las capacitaciones Sence sean administradas por los propios obreros. La huelga resultó legítima y efectiva”.

HACIA LA NEGOCIACIÓN POR ACTIVIDAD ECONÓMICA

El dirigente del SINTEC informa que la situación de los trabajadores de la construcción en el país es precaria y que se ha agravado con la crisis económica en curso, el gobierno de la derecha tradicional y los efectos del terremoto-maremoto. ”El empresariado está manteniendo y aumentando sus tasas de ganancia, metiendo la mano al bolsillo de los trabajadores”, dice Jorge Hernández.

Para el dirigente sindical, “nuestro objetivo es construir un sindicalismo por rama de producción o servicio, en vez de por empresa. Así tenemos más fuerza.”
En el último tiempo, el SINTEC ya ha negociado con éxito en la empresa Atrio –fabricante de baldosas-, y en la obra del edificio Gabriela Mistral, ex Diego Portales y ex UNCTAD (sede de la Tercera Conferencia Mundial de Desarrollo y Comercio de las Naciones Unidas en 1972).“Allí Salvador Allende hizo una promesa a los trabajadores en orden a mejorar sus condiciones de trabajo y salario” -explica Hernández- “y ahora hay obreros en la construcción del Gabriela Mistral que también participaron en la edificación de la UNCTAD.”

LAS CONDICIONES DEL OBRERO

Según Jorge Hernández, los 600 mil trabajadores de la construcción que hay en el país “salen a ganarse el pan, no más. No tienen vacaciones. Las tasas de accidentabilidad hablan de que cada tres semanas muere un obrero en la pega. No tienen seguridad social. Lo acumulado en las AFP’s no alcanza para una jubilación digna: por eso hay viejos de 70 años todavía en las obras. Muchos son desempleados de otros rubros (es típico que cuando cae la industria manufacturera, la gente parte a la construcción). Son pobladores, trabajadores pobres, y en la zona centro-sur son parte de los pueblos originarios.”

-¿Cómo ve la sociedad chilena al obrero de la construcción?
“Por un lado, con una simpatía casi folclórica. Y por otro, muy mal: como si fuera el peor empleo posible.”

LA FUERZA DE LOS PATRONES Y LA ESTRATEGIA OBRERA

“Con el tema de la reconstrucción por el terremoto hay más puestos de trabajo, efectivamente. El problema son las condiciones de ese trabajo –señala Hernández- Y nosotros estimamos que las políticas actuales del gobierno sólo están beneficiando a los empresarios. Debería aplicarse un impuesto importante al cobre en vez de que el país siga endeudado.”

La contraparte de los trabajadores del sector es poderosa. “ La Cámara Chilena de la Construcción tiene la AFP Habitat ; la Caja de Compensación Los Andes; la Mutual de Seguridad; las isapres Consalud y Megasalud; la Corporación Médica de los Trabajadores (metro estación Padre Hurtado). Todo eso también lo han hecho con el trabajo nuestro. Sin embargo, no tenemos ningún beneficio social”, indica Hernández.
El dirigente dice que “las armas del empresariado son la fragmentación de los trabajadores. Por eso hay que fusionarse con otras organizaciones”.
-¿Y cuál es la agenda que están llevando adelante?

“Estamos planteando una negociación con el Ministerio de Obras Públicas, y creemos, incluso, que debería hacerse con todos los departamentos de arquitectura de los ministerios. Nuestro horizonte está en el Convenio Nacional de Trabajadores de la Construcción de 1972: tarifado, sueldos piso que funcionaban en todo Chile. Hoy, por ser un oficio de alto riesgo, y según los estándares internacionales, el pago no debería estar por debajo de los tres ingresos o salarios mínimos; es decir, $ 495 mil pesos mensuales para un jornalero.”

Sobre las centrales sindicales existentes, Hernández opina que “no son representativas de los trabajadores. La CUT está levantando demandas que mantuvo calladas durante los 20 años de la Concertación. Ahora bien; si no nos organizamos por actividad económica, estamos perdidos. Además, el sueldo mínimo no puede ser inferior a $ 400 mil peso, y la indemnización por años de servicio deber ser sin tope”.

El SINTEC publica el periódico El Andamio (que honra la memoria de la Unión de Resistencia de Estucadores), y para tomar contacto con el sindicato hay que escribir al correo electrónico sintec.construccion@gmail.com, o ir directamente a la calle San Francisco 51, a metros de la Alameda , en Santiago de Chile.

Mayo 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

Cuenta pública Piñera 2010: Populismo en cadena nacional

Fuente: El Ciudadano



De corbata roja y sobre un Ford Galaxy descapotable se le vio hoy a Sebastián Piñera rumbo a su primera “Cuenta Pública”. Acompañado del ministro de interior Rodrigo Hinzpeter, llegó al Congreso Nacional, donde a pesar de la inasistencia de los ex presidentes Bachelet, Lagos y Aylwin, no se escatimaron palabras de elogios para los mandatarios que administraron y profundisaron tan bien el modelo económico heredado de la dictadura militar e implementado por los Chicago Boys.
Si bien en el espacio televisado en cadena nacional se debe dar cuenta del estado administrativo y político del país de acuerdo a lo establecido en la constitución de la República (cantidad de dinero en arcas fiscales, reservas, deudas etc.) en este caso, el discurso se centró en promesas en torno a 7 ejes: delincuencia , crecimiento económico, empleo, salud, educación, superación de la pobreza y más democracia.

La crítica que ya se deja ver del ala concertacionista versa con que es imposible llevar a cabo todo lo ofrecido con un presupuesto nacional cuya porcentaje destinado al gasto social ha sido recortado en regiones tras el terremoto.
Peor aún, muchos de sus anuncios van más allá de los 4 años de gobierno que le corresponden, con lo que se saca pesos de encima, pues habló de resultados a obtener en 10 años más, especulando como ya es costumbre.
Una hora y cuarenta y nueve minutos duró la puesta en escena del magnate presidente, quien con un discurso de corte populista en extremo, intentó dejar conforme a una nación donde el descontento social crece día a día, a pesar de que este no se haya demostrado a la fecha con todas sus fuerzas en las calles. Reflejo de ello, la baja concurrencia de ciudadanía a la movilización en las calles porteñas.

Llama sin duda la atención como Piñera poco a poco va haciendo un robo simbólico y de discurso de la tradicional izquierda y quienes se autodenominan progresistas. Sus equipos visten de chaquetas rojas, prefiere él también el mismo tono de corbata para un acto tan importante como es la cuenta pública y junto a ello, lanza frases durante su exordio que se prestan para la risa, como al decir “Estamos regidos por la soberanía del pueblo y un Estado de derecho”. Cuando el pueblo, al ser consultado por encuesta de Naciones Unidas (PNUD 2003), declaró en un 7,3% que estaba de acuerdo con este modelo económico y financiero, y que era el único posible. Más del 90% de los encuestados en total, declaró que era un sistema que favorecía a unos pocos y perjudicaba a los demás, y que debía modificarse. Es el mentado capitalismo neoliberal de mercado desregulado.
Definitivamente en estos tiempos no estamos regidos por la soberanía del pueblo, menos por un Estado de derecho, siendo que decisiones soberanas de los pueblos de Chile y sus territorios, que en muchas latitudes se oponen al desarrollo de proyectos extractivos de materias primas y destructores del medioambiente, no son respetadas.
Y es que un presidente de Chile no puede andar hablando para engatusar, este debe cumplir su palabra empeñada y si habla por tanto de “patriotismo y lealtad”, de que la soberanía reside en el pueblo, pues debiese brindar las garantías mínimas necesarias que hagan que la voluntad popular sea quien haga carne su séptimo eje, la profundización de la democracia.

Mientras tanto, seguiremos viendo recortados los presupuestos de los pueblos con la excusa de la reconstrución, Piñera ratifica que la suma asciende a 30 mil millones de dólares y todos debemos pagar por ella, mientras las empresas mineras privadas se embolsan, de acuerdo a estudio del economista Manuel Riesco, 20 mil millones de dólares en los últimos años, pagando al Estado, cuando no eluden con resquisios tributarios como los utilizados por el propio presidente, sólo un 17% de impuestos. Menos de lo que paga usted o nosotros al comprar cualquier producto, y mucho menos de lo que paga al cotizar su salario, si tiene la suerte de contar con uno.

El Ciudadano

Galería de fotos de la Marcha del 21 de Mayo en Valparaíso, click aquí (desde El Ciudadano)

Habitantes de Cauquenes exigen en Santiago pronta solución a sus problemas de vivienda tras el terremoto

Fuente: El Ciudadano




Cauqueninos llegaron esta mañana hasta el centro de la capital para manifestar su descontento frente a la tardanza en la construcción de viviendas de emergencia luego que el terremoto de febrero dejara inhabilitado el 80% de las casas en esa localidad de la séptima región.

“¡Cauquenes em-pelota!” era el slogan de los lienzos y pancartas que los habitantes de Cauquenes y sus familiares en Santiago desplegaron, este miércoles 19 de mayo, en las intersecciones de Ahumada y Huérfanos, en pleno centro de Santiago.

“Esta frase tiene dos sentidos. Por un lado, el estado de abandono y desnudez en que nos encontramos los Cauqueninos y la rabia que nos da esta situación. Se nos derrumbó la paciencia”, señaló a los transeúntes un vocero de los manifestantes.

El terremoto y posterior maremoto del 27 de febrero tuvo su epicentro a 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, por lo que el daño en la localidad es considerable. Según informaron los manifestantes, 8 mil viviendas quedaron completamente destruidas o inhabitables, y a la fecha sólo se han construido 800 mediaguas de emergencia. Asimismo, todos los edificios públicos, el hospital y los principales liceos y escuelas resultaron con daños estructurales.

Al momento, han llegado poco más de dos mil mediaguas a la zona, pero no se han instalado todas. Además, se llueven porque no están impermeabilizadas, según informaron. Muchas personas están viviendo de allegados o en carpa y les espera un duro invierno, aseguraron.

“El actuar de la Municipalidad y del Gobierno local ha sido malo, ya que no han sabido canalizar la ayuda y no tienen un plan de recuperación comunal”, señaló Rodolfo Aranda, habitante de Cauquenes y presidente del Centro de Ayuda al Niño y a la Mujer (Ceanim).

“Hoy pedimos que las autoridades sean capaces de diseñar un plan de recuperación comunal que dé cuenta de los proyectos para los próximos cuatro años y se desarrolle junto a los vecinos”, indicó el cauquenino.

Para la señora Maritza Torres, vecina del barrio Estación, en el casco histórico de Cauquenes, “es triste darse cuenta de que las autoridades que nosotros mismos elegimos se han demostrado poco capacitadas. Si se supo que el epicentro fue a poco más de 50 kilómetros de Cauquenes, el promedio de las casas es de 70 años, las construcciones son de adobe, lógicamente con este cataclismo era urgente la ayuda a nuestra localidad. Sin embargo, hoy, estamos casi tal cual como al día después del terremoto”, aclara.

En relación a los colegios de la localidad, Torres indicó que los niños “tratan de seguir una vida normal” en los lugares que han sido habilitados, “pero los constantes temblores no lo permiten”. Asimismo, señaló que el Hospital Base, el año pasado tenía 120 camas en invierno, mientras hoy se encuentra con la mitad y en una carpa facilitada por el Ejército.

Posteriormente, los manifestantes se dirigieron hasta la oficina de partes del palacio de La Moneda para entregar una carta al presidente Piñera, en la que exponen sus problemas y proponen algunas soluciones para la localidad.

Por Cristóbal Cornejo

El Ciudadano

martes, 11 de mayo de 2010

Jornada de denuncia y solidaridad entre pueblos


Festival de bandas/Exposición Fotográfica/Proyección de
Video/Debates y ¡mucho más!


*Ubicación:
- Parque Centenario, Leopoldo Marechal con Av. Díaz Velez, a metros del mástil.

- Colectivos: 15, 36, 42, 55, 65, 71, 84, 92, 99, 105, 112, 124, 135, 141, 146



Atte. Chico de las Cumbias!

Una nueva Villa Olímpica de carpas y baños químicos

Fuente: Con Tinta Negra

Santiago también ostenta su cuota de sufrimiento tras el terremoto que arrasó las regiones del sur de Chile. En estos barrios de Nuñoa, los vecinos duermen hace dos meses en pabellones al lado de sus departamentos, sin poder entrar a ellos. Mientras unos filman su situación y se organizan en asambleas, otros esperan la llegada lejana del alcalde que moteja de “rojos” a los grupos en su boletín municipal. Mientras tanto, se anuncian las primeras lluvias y el campamento se mantiene.

por Pía Vargas Moreira


Vecinos acampan afuera de sus casas. Fotografía de Agencia de noticias Medio a Medio

No es primera vez que la Villa Olímpica de Santiago es sacudida por un sismo de considerables proporciones. La construyeron en el ’62, con motivo del Mundial de Fútbol que hincha tantos pechos de insólito orgullo nacionalista por un tercer puesto. Durante su medio siglo de vida le ha tocado vivir los remezones que cada cierto tiempo estremecen a la copia feliz del Edén igual en cualquier otro lugar del país, pero siempre aguantando y manteniéndose en pie. La Villa Olímpica nació para hermosear los terrenos cercanos al Estadio Nacional, que hasta entonces eran sitios eriazos y su fundación forma parte importante de la historia de la configuración de lo que hoy conocemos como Santiago.

El terremoto de 1985 fue el primer gran embate para la Villa. El movimiento obligó a instalar marcos de acero que evitaran un eventual colapso. Sin embargo, el 27 de febrero lo cambió todo, y las estructuras que durante décadas aguantaron el devenir de miles de habitantes dijeron basta. El desgaste natural y la crueldad de las placas dieron por terminada la vida útil de pasarelas y muros, incluso de blocks completos. La destrucción es tal que se estima que el 20% de los más de 2700 departamentos tendrá que ser reparado. Otros tantos no pueden volver a usarse.

Las familias más afectadas se vieron en la obligación de abandonar sus casas. Sacaron lo que pudieron y se instalaron en la entrada de los blocks para cuidar lo que dejaron adentro de sus destruidos departamentos. Hasta el día de hoy siguen durmiendo en carpas y usando baños químicos. Están aburridos y cansados de esperar una ayuda que no llega. La mayoría de los vecinos están jubilados o cesantes, y entre salir a buscar un trabajo y resguardar lo poco que la tierra no estropeó, la propiedad privada es prioridad.

El otoño ya es un hecho y la lluvia no tardará en dejarse caer. Los vecinos lo saben perfectamente, y por lo mismo se han congregado en una Asamblea que ha potenciado la convivencia, la organización de bases y la superación conjunta del trauma común. Es en la Asamblea donde las familias hacen acopio de sus esfuerzos y organizan la resistencia, que ha incluido apariciones en la prensa, interpelaciones al alcalde Pedro Sabat y manifestaciones que le recuerdan al Municipio que Villa Olímpica sigue clamando por la atención que necesitan urgentemente. Es así como la Asamblea decidió radicalizar la ofensiva y echar mano a una de sus mayores cartitas bajo la manga: las comunicaciones.

NO NOS VAMOS A CALLAR

Jaime Díaz, documentalista y director de La Revolución de los Pingüinos, es vocero de la Asamblea de Vecinos y Vecinas para la Reconstrucción de Villa Olímpica. Junto a Francisca, su compañera, están trabajando en un boletín que se llamará La Reconstrucción de Villa Olímpica, para el que han fotografiado y entrevistado a sus propios vecinos damnificados.

Los obstáculos no se hacen esperar. El Ñuñoíno, medio oficial del sabatismo, calificó de “ilegal” a la Asamblea y de “rojos” a sus dirigentes. El apelativo no ofende, pero disgrega, porque no faltan los cándidos que aceptan todo lo que dice la revista municipal y se rehúsan a participar del único espacio de reunión que funciona más que cualquier Junta de Vecinos de la Villa. Don Gonzalo es uno de ellos; se ha negado a participar en las actividades de la Asamblea y la rechaza porque la considera un ente divisor, cuando para él lo más importante es que toda la comunidad trabaje unida. “Todos los que estén involucrados en divisiones los van a dejar al último en las reparaciones”, dice don Gonzalo, para luego reiterar lo importante que es unirse y quererse todos por igual. Ya es un hombre mayor, quizás demasiado para acampar. Es padre de seis hijos y es difícil no creerle cuando asegura que su mayor interés es pelear por los suyos. No quiere meterse en problemas; no se le puede culpar.

Don Gonzalo y su familia ven Cartoon Network en la “carpa-cocina” que improvisaron al lado de unos juegos infantiles. Su asentamiento se ubica en una plaza interior que a su vez está rodeada por los departamentos de los blocks 70, 71 y 72. Ese ha de ser el punto de encuentro con Jaime, quien aprovechó la soleada tarde dominical para retratar grietas y personas, esos que aparecerán en el primer número de La Reconstrucción dando sus nombres y domicilios probablemente sin pensar ni preocuparse por eventuales represalias.

Un perro mordisquea una botella. La gente se entretiene con la televisión. Y en un rincón está Miguel Ángel, que inmediatamente después de presentarse llama por celular a Jaime, que hace rato había seguido avanzando en su periplo fotográfico. Miguel Ángel es un tipo joven. Cuenta que tiene una hija de 7 años y que después del terremoto sus padres, que ya son viejitos, estuvieron viviendo donde unos familiares de San Bernardo. Los papás de Miguel Ángel son vecinos fundadores de Villa Olímpica y han pasado la mitad de sus vidas en el block que el sismo dejó prácticamente colgando de un hilo; por eso les costó dejar el hogar tan de buenas a primeras. Pero no había mucho que hacer: el departamento del cuarto piso no era un lugar seguro, y con una niña tan pequeña y un esposo con alzhéimer, la madre de Miguel Ángel tuvo escasas opciones para reclamar.

Él se quedó solo. Mientras sus padres y su hija estaban en San Bernardo, Miguel Ángel se encargó de cuidar las pertenencias de la familia, pero durmiendo en la plaza, en una carpa que le prestó Jaime, el vocero. “De repente me daba cuenta de que estaba transpirando y subía a ducharme, me duchaba bien rápido y bajaba corriendo del puro miedo”. Aquella noche, Miguel sintió que ese era el fin de su vida. Teme por su papá enfermo, inventa juegos y explicaciones simpáticas para distraer a su hija y sabe lo mucho que su madre debe hacer para cuidar al marido y a la nieta. “Es como cuidar a dos guaguas”, sentencia, al tiempo que vuelve al tema de la carpa: dice que la va a limpiar y la va a devolver. Para qué mantenerla armada, si ya volvió al cuarto piso.

Cámara en mano, aparece Jaime y Miguel Ángel se despide. Volveremos a vernos. La plaza está silenciosa y el sol hace transpirar. La caminata por las calles de la Villa es lo suficientemente lenta como para poder observar cada grieta, cada edificio envuelto en huinchas que dicen PELIGRO.

Según cuenta Jaime, la municipalidad ha gastado mil 200 millones de pesos en remoción de escombros y reparaciones menores, como los parches de estuco a balcones de edificios que están inquietantemente inclinados. “Yo he hecho cálculos, y con 40 millones podrían solucionarle el problema a toda la gente”, y agrega: “Pero Sabat prefiere pagar los fletes quienes quieran irse, aunque no haya arriendo en ninguna parte y la gente se tenga que devolver”.

SILVIA Y JUAN


El alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, y su hija, la diputada Marcela Sabat. Imagen: Blog Reconstruyendo Villa Olímpica

Durante el trayecto a través de la villa, Jaime saluda a muchas personas y les pregunta cómo están, les cuenta del avance de La Reconstrucción y aprovecha de pedirles entrevistas. Una de las vecinas que accede se llama Silvia y vive en el block 72 junto a su compañero Juan, su hermana Nélida y sus dos hijos. Los niños tienen seis y cuatro años.

La familia de Silvia es vecina de don Gonzalo. Ellos también ven Cartoon Network y caminan esquivando los alargadores que los ayudan a hacer de la vida a la intemperie algo parecido a una casa, mientras les sale algo nuevo. Silvia relata su historia con voz suave, pero con entereza. Es categórica cuando dice “yo no le veo ninguna solución”; cuenta que no puede salir a buscar trabajo porque el jardín infantil de sus hijos está cerrado, que necesita arriendo pero que le piden demasiados papeles: de antecedentes, de DICOM, liquidaciones de sueldo e incluso tres meses de garantía, todo esto sin contar el siempre requerido aval, que para concretar el arriendo tendría que firmar un pagaré de dos millones de pesos. Silvia sabe que en su situación, nadie querrá avalarla. Para peor -era que no-, los departamentos están más caros.

La relación con la municipalidad es cuento aparte. Sólo se han limitado a decirles que busquen arriendo y a ofrecerles pagar el primer mes de garantía. A esto se suma que un día cualquiera, funcionarios del sabatismo aparecieron por el block 72 para llevarse las duchas que habían instalado. “Alguien por ahí dijo que las duchas no eran tan relevantes, que no era tan importante bañarse después de un terremoto. O sea, según ellos nosotros podemos estar dos meses sin bañarnos. A ellos no les importa, pero a nosotros sí, y mucho, sobre todo por los niños que andan jugando aquí en la tierra y se ensucian más”, dice Silvia. Para colmo, la vida útil de los baños químicos se acerca a su fin sin que nadie haga nada. Ella ya no lo ocupa, sus hijos menos.

Lo que más les molesta es la indiferencia. En palabras de Juan, la Municipalidad se ha preocupado de quitar los escombros de los sectores más visibles de la comuna, pero poco les importa lo que pase al interior de villas como la Villa Olímpica. “En una inspección, al alcalde tuvieron que meterlo a empujones a un departamento, porque no quería entrar”, dice Juan. “Pero claro: para las elecciones sí pudo venir a tomar once con la gente”.

Silvia y Juan coinciden en que están abandonados y que nada cambiará la indolencia municipal. “Todo se me complica y eso me da rabia, me da pena e impotencia”, confiesa Silvia antes de agregar: “una de las cosas que más me da pena es que yo le di mi voto”.

BLOCK 71


Imagen: Pía Vargas

El último edificio está en condiciones francamente deplorables. En las paredes, adhesivos que dicen “INHABITABLE” reciben a quien ose acercarse como advirtiéndole que lo piense, que aún está a tiempo de dar media vuelta.

Entrar intimida, subir la escalera acelera el pulso. Llegar al tercer piso es para pensar que tal vez existen dioses. La familia de Miguel Ángel vive un piso más arriba, en el departamento 41. El perro que mordía la botella custodia la puerta que sólo al enésimo llamado abren.

Quien atiende es doña Adriana, de 65 años. La madre de Miguel Ángel aclara que sólo duraron un par de semanas viviendo en San Bernardo, que no aguantaron estar lejos del hogar y que no quieren irse porque no, y punto. Es cierto que no hay arriendos (“llegué hasta Buin buscando y no pillé nada”), pero ni aunque encontraran uno, difícilmente lo contratarían. Son propietarios y los gastos comunes se pagan igual, hay departamentos demasiado estrechos para el gigantesco comedor de 54 años que, de bien hecho y bien cuidado, luce como si no tuviera más de diez.

Doña Adriana no quiere dejar sus cosas, pero es consciente del peligro de vivir en el dichoso cuarto piso con una nieta de 7 años y un marido de 85 años que se mueve con no pocas dificultades. Cuando no está trabajando, Miguel Ángel es su único apoyo. Ella reconoce que de haber otro terremoto, los más jóvenes pueden salir corriendo. El esposo postrado, no.

Su caso es uno entre cientos de familias forzosamente enfrentadas a la disyuntiva del “debo ir o quedarme”. Pero esta vez no son los Clash; es la renuncia a toda una vida. Partir significa abandonar lo que se ha adquirido durante años, pero quedarse es condenarse a seguir esperando.

Los vecinos están amarrados a sus pertenencias, que es lo único que les queda, prisioneros de sus casas destruidas. Impedidos de emigrar donde algún familiar caritativo, pero negándose a despedirse de sus casas viejas, pero con historia. Probablemente por eso permanezcan firmes en exigir soluciones, sin resignarse a ser olvidados por el señor alcalde. Por eso el nacimiento de La Reconstrucción, donde Jaime, Francisca y quienes colaboran luchan por hacerle frente a los impíos y al sabatismo, instalando una tribuna desde donde puedan gritar que siguen existiendo.

La conversación con doña Adriana termina con agradecimientos mutuos. La señora muestra su departamento, las grietas de la cocina, las paredes descascaradas, lo que queda de un muro interior que se les cayó. Presenta a su esposo, que está en cama leyendo el diario. En otra pieza, Miguel Ángel habla por teléfono.

Después de que nos despedimos en forma definitiva, la señora Adriana se queda en el umbral de la puerta del departamento 41 diciendo adiós con la mano. A su lado, la pared que luce el adhesivo municipal que dice “INHABITABLE” da a su imagen una mezcla de drama, de resignación y de obstinación, pero también de esperanza. Doña Adriana y su familia son de la Villa Olímpica, prácticamente la vieron nacer y han visto pasar la vida entera entre sus bloques de colores. Ellos, como tantos otros, no van a abandonar así no más.

Actualización (6 de mayo del 2010):

El documentalista Jaime Díaz Lavanchy ha publicado un video donde es agredido verbalmente por el alcalde Pedro Sabat, y luego físicamente por los guardias municipales:

Click aquí para ver el video

sábado, 8 de mayo de 2010

INTERPONEN RECURSO PARA EVITAR CIERRE DE ESCUELA DIFERENCIAL

3 de Mayo 2010


Fuente: Trinchera de la Imagen

“El alcalde de Santiago Pablo Zalaquett ha decidido de manera unilateral cerrar el colegio Edmundo de Amicis y trasladar a los 172 alumnos a otro recinto”, acusó el diputado PPD Felipe Harboe.
Apoderados y alumnos del establecimiento se han movilizado para revertir el cierre de la escuela.
En la Corte de Apelaciones de Santiago, apoderados del colegio diferencial Edmundo de Amicis en conjunto con el diputado PPD Felipe Harboe, presentaron un recurso de protección apara evitar que la municipalidad de Santiago cierre el recinto educacional definitivamente.
La acción judicial, interpuesta por el abogado Samuel Donoso, tiene por objetivo evitar que 172 niños del colegio sean reubicados en otro establecimiento.
“El alcalde de Santiago Pablo Zalaquett ha decidido de manera unilateral cerrar el colegio y trasladarlos hacia otro recinto”, acusó el parlamentario. “Estamos hablando de niños con un conjunto de discapacidades, muchos de ellos autistas y el cambio de rutina los afecta enormemente en su proceso de evolución. Claramente la pregunta es ¿los niños discapacitados no cuentan a la hora de iniciar sus clases? Nos parece una vergüenza que hoy tengamos por una decisión de una autoridad municipal y sin ningún tipo de participación del ministro de Educación, habiendo conversado personalmente con Lavín, no esté dando ningún tipo de solución a los niños de nuestra comuna", añadió.
El parlamentario comentó que el alcalde UDI encargó un informe a la Dirección de Obras quien le señaló que el colegio estaba inhabitable y por tanto era necesario derrumbarlo.
Sin embargo, el PPD afirmó que cuando se iniciaron las manifestaciones contra la decisión, el jefe comunal decidió ver la posibilidad de recuperarlo pero con la condición de que los padres financiaran los arreglos.
"Después de ese argumento no queda ninguna duda que el colegio no esta inhabitable sino que probablemente lo que intenta el municipio es ahorrase las matriculas y el costo que significa funcionar los colegios", señaló.
Finalmente, el abogado Donoso explicó que junto con el recurso va una orden de no innovar que tendrá que ser visto por la Corte en los próximos días.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Y empiezan los problemas del invierno...

Lluvias ponen en jaque a la zona

Intensas precipitaciones hacen que la situación en campamentos y ruta sea critica.



Las precipitaciones que han caído durante las últimas horas, han puesto la primera prueba de fuego para la región, tras el terremoto. La situación más preocupante, sin lugar a dudas, es como van a resistir las cientos de familias que se encuentran viviendo en los diferentes campamentos de la zona.

En Villa Futuro de Chiguayante y en caleta El Morro, la cosa está color de hormiga. La comunidad se encuentra cruzando los dedos para que se detenga el aguacero. Ya forraron sus viviendas con plásticos e hicieron zanjas para que el agua pueda escurrir. Ahora sólo esperan.

Las lluvias han provocado grandes tacos en diversos puntos de la zona, sobretodo en el sector Costanera, puente Llacolén, Collao y Pedro de Valdivia. Lo resbaladizo del pavimento y los hoyos, han hecho que los automovilistas transiten con el máximo cuidado, evitando por todos los medios evitar accidentes de tránsito.

Personal de carabineros se encuentra en el acceso del puente Llacolén para tratar de controlar la congestión.

Noticia en desarrollo



Fuente: Periódico La Estrella de Concepción

En Caleta El Morro la lluvia golpeó fuerte

La gente clama por ayuda: las precipitaciones que afectan a la zona desde la madrugada ya generan serios problemas en los campamentos instalados en la provincia de Concepción.





Por Pablo Becerra.
pbecerra@cronica.cl

Todos sabían que la lluvia se venía con furia, pero quedó claro que la preparación fue muy escasa. A esta hora, los habitantes de los campamentos que se erigieron en la provincia de Concepción, tras el terremoto y posterior tsunami del 27-F, viven una complicadísima situación, a causa de las precipitaciones que se registran desde las primeras horas de la madrugada.

“El agua está apozada en la parte de debajo de las carpas y las que no están instaladas sobre paneles ya se pasaron enteras. Yo estoy esperando a mi esposa que está hospitalizada y no sé qué voy a hacer para tenerla acá. Más encima de anoche que estamos sin luz”, dijo un preocupado René Silva.

Además del agua, los vecinos de los campamentos de sectores como El Morro (Talcahuano), Villa Futuro (Chiguayante) o Dichato (Tomé), tienen miedo a las enfermedades que podrían suceder al frente de mal tiempo.

“Estamos críticos, las mediaguas no están listas, son como seis para más de cien familias. Lo que más nos tiene preocupados son los niños y los ancianos. Las carpas son buenas pero al final igual terminan pasándose por las orillas”, Mirta Rodríguez.

“Las lluvias empezaron como a las tres o cuatro de la mañana y las carpas aguantaron como una hora. Yo tengo una nietecita de un año cuatro meses y ahora tengo miedo de que termine enferma”, aseguró Francia Araya, quien vive en el campamento de El Morro.

Los habitantes de los sectores afectados por las lluvias se quejaron por la falta de ayuda recibida de las autoridades. Desde la madrugada que se están rompiendo el lomo para evitar que el agua ingrese a las carpas. Lamentablemente, sus esfuerzos han sido en vano.

“Estamos trabajando como de las cuatro de la mañana, pero está complicado porque el agua se apoza y se mete igual a las carpas. Más encima no todas tienen paneles y no se saca nada con hacer canales por los lados”, afirmó Arturo Gutiérrez.


Fuente: Periódico La Estrella de Concepción